Posmodernidad, ¿terreno fértil del acoso laboral?

Estos tiempos de deshumanización, de cosificación de las personas, llevan a que fenómenos como el acoso laboral, que consiste precisamente en un trato deshumanizante, encuentre terreno fértil para su despliegue. No es la situación de crisis económica, sino la manera cómo se entiende la labor, cómo se organiza el tiempo, y las relaciones, lo que genera las condiciones.

El sistemático maltrato recibido en el ámbito laboral, el acoso u hostigamiento han sido reconocidos mundialmente e incorporados como daño psíquico bajo el nombre de "moobing", término acuñado por el psicólogo sueco Heinz Leymann, en la década de los 80.

El acoso psicológico en el trabajo nace de una peligrosa combinación entre poder (abuso) y perversidad. Tiene como objetivo destruir la estabilidad psicológica de un ser humano, destruir su reputación y sus redes de comunicación y perturbar el ejercicio de sus funciones a través del descrédito y los rumores, aprovechando las deficiencias del sistema organizativo. Se practica acosando grupal e individualmente de tal manera que la víctima "estigmatizada" no pueda defenderse, que no pueda hablar o que su palabra ya no tenga ningún valor. Cabe resaltar el desequilibrio de fuerzas en el que se sostiene este tipo de situaciones. El perverso detecta a su víctima y apunta directamente a sus puntos débiles, y al sentimiento de culpabilidad.

El abuso de poder siempre existió, sólo que en la actualidad aparece disfrazado, se fomentan la autonomía y la iniciativa, pero se exigen sometimiento y entrega. La amenaza de despido y la situación crítica de la empresa suelen combinarse de manera muy particular, favoreciendo el clima de temor e incertidumbre.

El diccionario de la Real Academia Española define el término "acoso" de la siguiente manera: 1. m. Acción y efecto de acosar. ~ moral, o ~ psicológico. 1. m. Práctica ejercida en las relaciones personales, especialmente en el ámbito laboral, consistente en un trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente.

El acoso puede darse en varias direcciones:

* Vertical descendente: es el que se da de un superior jerárquico hacia sus subordinados.

* Vertical ascendente: presión ejercida por un trabajador o grupo de trabajadores hacia un superior jerárquico.

* Horizontal: presión ejercida por un trabajador o grupo de trabajadores sobre un compañero.

Entre las consecuencias de este tipo de situaciones, podemos destacar: trastornos orgánicos, adictivos, pérdida de motivación, de la autoestima, insomnio, frustración, trastornos gastrointestinales, ansiedad, falta de concentración, merma de la creatividad, deterioro del ambiente de trabajo, ausentismo, entre otras. Leymann establece como cuadros psiquiátricos hacia los cuales puede conducir el desarrollo y la profundización de los efectos ocasionados por el mobbing: el trastorno por estrés postraumático y el trastorno por ansiedad generalizada. Cabe destacar la repercusión que esto tiene en el entorno familiar de la víctima, donde sus relaciones interpersonales también se ven deterioradas.

¿Qué se puede hacer?

La definición de tareas y funciones dentro del lugar de trabajo y de las condiciones del mismo son un recurso muy valioso. Recordemos que el acoso aparece cuando el diálogo se ausenta, por lo tanto prevenir supone volver a instaurar el diálogo y la comunicación. En este sentido el médico y el psicólogo laboral tienen un papel fundamental, pues reciben la consulta y pueden implementar, junto con la empresa, las estrategias necesarias para restituir o crear un clima laboral saludable.

La prevención, señala la Dra. Marie France Hirigoyen, en su libro "El acoso Moral", pasa también por la educación de los responsables, a los que hay que animar a considerar al ser humano del mismo modo que toman en cuenta la rentabilidad.

Se debe hacer saber que el proceso de acoso existe, que es frecuente y que se puede evitar. En este sentido, los medios de comunicación podrían desempeñar una importante función preventiva si difundieran estas informaciones. Sólo el ser humano puede regular las situaciones humanas. Las situaciones perversas sólo se desarrollan si se las alimenta o se las tolera.

En caso de sospechar que se está sufriendo una posible situación de acoso, por muy leve y reciente que sea, no hay que callar. Comunicar la situación a compañeros de confianza, delegados, comité de seguridad y salud. Recurrir al Ministerio de Trabajo puede ser también un valioso recurso, ya que implica la presencia de un tercero mediador, capaz de restituir un orden de legalidad que se perdió. Es necesario socializar el tema. Hay que evitar luchar solo, dado que además de comportar problemas de salud puede dar la sensación de ser uno mismo el problema.

Fuente: rionegro.com.ar